No todos los problemas tienen una respuesta rápida. Un diálogo sincero empieza con una descripción concreta: ¿Qué ha pasado? ¿A quién afecta? ¿Qué organismo puede intervenir?
La comunicación política debe ayudar a ordenar los problemas y mostrar las posibles actuaciones. Esto también implica expresar abiertamente los límites y las incertidumbres.
Este artículo describe cómo Stefan Locher trata las inquietudes. No promete que se vaya a atender una inquietud concreta.